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La nevera en el pádel

Publicado el 16/02/2016
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En primer lugar hay que definir lo que es en pádel "la nevera" o "hacer la nevera", así que lo haremos al más puro estilo del Diccionario de Pádel:


nevera (f.)

hacer la ~ (loc. verb.)


Táctica de pádel, generalmente premeditada, consistente en volcar todo el juego sobre el componente de menos nivel o menos acertado de la pareja rival, buscando que su compañero, habitualmente mejor jugador, entre en juego lo menos posible y se salga mentalmente del encuentro.

La definición nos da la clave de lo que es una nevera, que se puede resumir rápidamente en "bolas al malo". De esta manera, el otro jugador se queda frío (de ahí lo de nevera) o se desespera, intentando robar bolas y descompensando todavía más el juego de la pareja.

Vamos a centrarnos en el aspecto de educación y fair-play del que tanto presumimos aquí. Para un análisis más técnico sobre la nevera y las tácticas para hacerle frente, recomiendo este artículo o esta entrada, ambas muy interesantes e instructivas.


Como ya he indicado antes, hacer la nevera es fuente de polémicas y piques que trascienden la pista. El motivo es sencillo: a nadie le gusta que se la hagan, a nadie le gusta ver que se la están haciendo a tu compañero porque inmediatamente sabes que te han identificado como "el malo", y a nadie le mola un partido donde sólo juegan tres (dos si la nevera es recíproca).


Hay gente que lleva muy mal que se hagan neveras, y no se corta un pelo al recriminarlo al finalizar el partido. La frase más habitual es "para esto no me llames la próxima vez". Otros optan por la sutileza, soltando perlas del tipo "me han llegado pocas bolas" o el clásico "os habéis cebado con Fulanito".

Hacer una nevera puede ser lícito pero sin duda es poco elegante sobre todo cuando es muy descarada.


Pero ojo, existe una situación todavía más incómoda y polémica respecto a la nevera, y se trata de los jugadores que acusan a sus rivales de hacerles una nevera que no existe. Suelen ser jugadores de nivel que tratan así de justificar un mal partido o - peor todavía - jugadores que se creen que tienen nivel y que creen por tanto que son víctimas propicias para ser "neverizados". El problema en estos casos es que una vez iniciada la discusión es muy difícil razonar con ellos. La incomodidad es doble porque al decir eso esa gente está reconociendo de manera pública y más o menos explícita que su compañero es malo cuando no tiene por qué ser así. Si es la pareja habitual y llevan jugados muchos partidos seguramente se quede en nada, pero cuando se trata de un partido organizado a través de un foro, con gente con la que se juega con menos frecuencia, ya la tenemos liada, porque una de las normas de educación de esto del pádel es precisamente no decirle a alguien a la cara que es muy malo salvo que esa persona lo reconozca abiertamente (algún día habrá que hablar de la "etiqueta" del pádel).


Más veces de las que uno piensa, la nevera se vuelve en contra cuando el jugador aparentemente malo sale de su letargo padelístico y gracias al calentamiento intensivo que le han regalado sus rivales, empieza a meter bolas, desbaratando de este modo la táctica enfriadora. Tal vez es algún tipo de compensación o justicia cósmica con la que los hados del pádel tienen a bien congraciarse con nosotros, los humildes padelistas.


Hay que dejar una cosa clara: una cosa es la nevera y otra buscar distribuir el juego al 50%, cosa del todo imposible; además está claro que cuando uno tiene una bola franca para ganar el punto, intentará tirarla a donde sabe que será más complicado que se la devuelvan. Uno no juega pensando en tirar la siguiente bola a la derecha porque la anterior fue a la izquierda.


La finalidad de una nevera se puede llegar a entender en un partido de un torneo de máxima tensión, con títulos y cuantiosos premios en juego, aunque incluso ahí es discutible. La mayor parte del tiempo (aproximadamente el 99%) lo que jugamos son pachangas donde lo único que buscamos es pasar un buen rato y donde no tiene sentido acabar a malas por un partido y salir de la pista con el ceño fruncido.


Personalmente soy de los que rechazan abiertamente las neveras en esta clase de partidos. Intento distribuir el juego aunque sea normal jugar más al cruzado. Si veo que mi compañero opta por la nevera se lo digo, y le advierto de que no voy a entrar en su juego (tampoco quiero discutir durante un partido porque al final todos queremos ganar). Además si tengo enfrente un rival de nivel sé que jugar bolas con él supone un reto y es una buena manera de mejorar y seguir aprendiendo en esto del pádel.


Rematado por Jesús Antártida.

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